Una gran mayoría, especialmente entre el sexo masculino piensan que todas las personas piensan todo el tiempo en sexo, sobre todo si se encuentra entre la adolescencia y los primeros años de la etapa adulta. Este pensamiento radica en que prácticamente es imposible dejar de pensar en sexo si en la actualidad los temas de sexualidad se encuentran en cada lugar que uno observa. Los encontramos en la televisión, en el cine, en los periódicos, revistas, internet, etc.
No obstante, a pesar de la insistencia con que la idea “sexo” es tan promocionada por los medios de comunicación. Existen muchas personas que el sexo en sí es un tema que no tiene cabida en su itinerario y mucho menos se convierte en una preocupación o necesidad si no lo obtiene. Son personas que se han realizado una masturbación muy rara vez en su vida, no se autoestimulan los genitales y en su gran mayoría nunca han realizado el acto sexual.
El origen de este comportamiento “inusual” puede ser muy variado, desde trastornos mentales, pasando por traumas psicológicos por abuso (no necesariamente violación), confusión en los conceptos que se tiene sobre los actos sexuales debido a influencias negativas o represoras por parte de los padres, hasta decisión propia de los individuos.
A pesar que cada día leemos más noticias sobre niños abusados sexualmente que obviamente tendrán repercusiones severas en posteriores años de su vida, estos casos y aquellos con trastornos mentales (como Autismo, entre otros) no son el común denominador de los jóvenes o adultos que no poseen ningún interés por el sexo. En la mayoría de los casos la influencia de los padres está de por medio para esta reacción de desinterés.
Es muy común, que los padres durante la infancia influyan en la mente de los niños reprimiendo y castigando actos que suelen llamar impúdicos, como la autoestimulación de los genitales, el mostrarlos abiertamente a compañeros de juegos de su misma edad, etc. Estos actos son globales, dado que todos los niños del mundo lo hacen y es una manera de conocer su cuerpo y de conocer el cuerpo de los demás, la mente es curiosa y con la investigación de sus propios genitales y las sensaciones que el tocarlos produce no les basta, lo que los lleva a mostrarlos abiertamente, a hacer preguntas al respecto y además sugerir a sus compañeros del mismo sexo que le muestren los suyos para comparar y a los del sexo opuesto para poder diferenciarse. Si se reprime esta conducta de una forma tranquila o exagerada, el niño con el tiempo pierde por completo el interés por la exploración de su sexualidad y la de los demás y en algunos casos, especialmente cuando se les mete tanto en la cabeza que sus órganos sexuales son completamente privados y el usarlos es un acto casi vandálico entonces arrastran ese temor hasta la edad adulta.
En el caso de los adolescentes la represión hacia la masturbación y las amenazas de un castigo eterno por su realización pueden llevar al desinterés de su sexualidad hasta edades avanzadas.
En cualquiera de los casos, estos actos por parte de los padres están muy mal porque condenan al hijo o hija a un mundo desinformado donde su sexualidad no se encuentra como parte de su vida. El desinterés que arrastran a edades avanzadas conlleva a errores inevitables al momento de tener relaciones sexuales por primera vez. Y es ahí la razón por la cual los jóvenes en la actualidad pierden su castidad o virginidad a edades cada vez menores y en las circunstancias menos idóneas, ya sea en el asiento posterior de un auto, en moteles, en el baño de una discoteca y hasta en la calle. Debido a que por su falta de información el perder su virginidad o no, simplemente es un acontecimiento sin importancia. Y si sucede durante la adolescencia se convierte incluso en un acto de rebeldía contra los padres y por tanto a esa edad significa “excitante” además de la excitación de que por si conlleva el acto.
Otros simplemente en algún momento determinado de su vida el acto sexual ya no posee ninguna importancia para su diario vivir. Estos casos son los únicos que se consideran completamente sanos. Cuando un joven o una muchacha, a pesar de haber tenido relaciones sexuales anteriormente pierde por completo esa obsesión por el sexo, está implicando madurez y respeto hacia su cuerpo. Siempre y cuando exista la pérdida de la obsesión sexual y no así un completo desinterés por las personas del sexo opuesto o del mismo sexo que puedan provocar un deseo sexual.
Esta decisión de no colocar a la relación sexual como la base de su fin de semana o del principio de cualquier relación pasajera o larga, por lo general se adquiere a edades avanzadas. De hecho la asexualidad es un suceso característico en los ancianos, debido a que la libido está prácticamente abolida por la incomodidad del acto ya que el sinfín de patologías que presentan les impide realizarlo cómodamente, la incapacidad de erección de la pareja masculina, la frigidez psicológica y fisiológica de la anciana y así sucesivamente. Sin embargo, esta falta de importancia hacia el sexo puede presentarse a edades mucho más jóvenes ya que pasada la adolescencia los adultos jóvenes comienzan a conocer actos y sentimientos implícitos en las relaciones amorosas que adquieren mayor importancia que el acto sexual.
Pero es muy diferente esto a lo que las adolescentes suelen decir a su pareja, sobre que ellas no le dan importancia al sexo sino al amor que se tienen. En realidad lo que están tratando de expresar pero no se animan a decir es que quieren intentar llegar vírgenes al matrimonio o que no quieren que se las deje de ver como damitas así que tratarán de frenar el acto sexual lo más que puedan para así obtener un mayor respeto por parte de su pareja. Este acto significa prudencia pero no madurez.
En otros casos la pérdida del deseo sexual hacia la pareja en particular tiene otro significado y es completamente diferente a la poca relevancia al acto sexual con cualquier persona, incluso a la misma autoestimulación. Si la pérdida del deseo sexual es solamente con la pareja significa que la relación no funciona porque no te causa ninguna estimulación fisiológica; cuando el deseo sexual desaparece por las personas del sexo opuesto, habrá que confirmar que no exista un deseo homosexual de por medio que como se hablará en otros artículos no siempre certifican la homosexualidad segura.
La decisión personal de que el acto sexual no tiene ninguna relevancia obsesiva para comenzar o llevar una relación sea con quien sea, simplemente es completamente normal y significa que otros aspectos de esa relación presente o futura son los que realmente importan para esa persona, demostrando una extrema madurez, responsabilidad y respeto ante las relaciones amorosas.
Autoría y Edición:
Fecha de Publicación: 28 - Abril - 2010
Fecha de Última Actualización: 12 - Marzo - 2011
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