La diarrea (evacuación de heces semi-líquidas o líquidas y frecuentemente) y los vómitos (devolución de alimentos y/o líquidos digeridos por la boca) son dos causas comunes de visita al pediatra durante los primeros años del niño. Sus orígenes son muy diversos: sensibilidad a los alimentos, enfermedades, infecciones, intoxicaciones, consumo de demasiado jugo de frutas, antibióticos y otros medicamentos, envenenamiento, etc.
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Cualquier niño menor de 6 meses con diarrea persistente o vómitos profusos debe ser examinado por el pediatra, por otro lado niños mayores de 6 meses que además de esos síntomas presenten fiebre, cuello rígido, sangre en las heces o en el vómito, llanto intenso por dolor, signos de deshidratación (labios secos, piel seca, somnolencia, cansancio, falta de lágrimas al llorar, ojos hundidos, no ha orinado durante más de 6 horas); de igual manera deben ser examinados urgentemente por un pediatra.
Fuera de los casos que deben ser examinados inmediatamente por el pediatra y aquellos que ya han sido examinados y necesitan internación hospitalaria, todos los demás deberán ser tratados en el hogar con especial cuidado en la alimentación, ya que la mayoría de los cuadros diarreicos y de vómitos son autocontrolados, pero depende mucho de la nutrición durante los días de enfermedad para la pronta recuperación del pequeño paciente.
La nutrición durante la diarrea del bebé es muy simple. Consiste principalmente en reponer el líquido y los electrolitos (químicos corporales) que va perdiendo por las evacuaciones.
En el caso de los bebés que aún lactan, mantener la lactancia materna es primordial. Sin embargo aquellos bebés que consuman leche de fórmula, debe cambiarse la leche por una deslactosada, ya que la lactosa agrava la diarrea.
En los niños más grandes, el principal método de restitución líquida es el uso de Sueros de Rehidratación Oral (SRO), existen en el mercado diversos de varias marcas y el más utilizado en países en desarrollo es el elaborado por la Organización Mundial de la Salud. No obstante, todas las formulas, independientemente de su marca, poseen la misma estructuración. En caso de no contar con una farmacia o almacén cercano que cuente con este producto, la realización en casa es muy sencilla, en un litro de agua se coloca 8 cucharaditas de azúcar y una cucharadita de sal; para restituir el potasio se debe dar un pedazo de plátano (banana) o un poco de jugo de naranja. Esta fórmula debe darse durante 12 a 14 horas al día durante el tiempo que la diarrea esté presente, y aunque su sabor no es tan agradable, se debe asegurar su ingesta, ya que es la única forma de evitar la deshidratación.
Cuando la diarrea o los vómitos han cesado o alternando con el SRO durante la enfermedad, se puede ofrecer alimentos más agradables:
- Leche deslactosada
- Pechuga de pollo sin piel
- Clara de huevo
- Zapallo (calabaza) cocido en sopa
- Zanahoria cocida en sopa
- Arroz cocido en sopa
- Pan muy poco tostado
- Té de manzanilla
- Té común
- Bebidas isotónicas (utilizadas para deportistas)
Cualquier otro alimento externo a esta lista está completamente prohibido, ya que puede irritar el tracto gastrointestinal, empeorando la diarrea, provocando vómitos o provocando dolor abdominal.
En el caso de la presencia de vómitos, las gelatinas es un buen método para ayudar a la alimentación del niño y luego de su ingesta se aprovecha para dar otro tipo de alimentos ya mencionados si ha tolerado toda la gelatina.
Cuando la intoxicación alimenticia o la infección tratada con antibióticos (causas más frecuentes) pasa, lo más probable es que el niño tema a la alimentación regular o simplemente presente una anorexia pasajera. En ese caso mantenga una alimentación ligera, utilice compotas de frutas, panetelas (queques), sopas que le agraden o cremas de vegetales y granos para ir poco a poco restituyendo su alimentación. No lo obligue a comer algo que no desea, ni tampoco grandes cantidades de lo que desea, creyendo que así va a “recuperar sus fuerzas”, eso simplemente provocará otro cuadro diarreico o de vómitos.
Algunos niños, especialmente los mayores a 5 años de edad que poseen una alimentación cotidiana previa a la diarrea con alimentos fritos, es muy probable que soliciten una vez recuperados o durante la enfermedad esos alimentos por la sensación de hambre específica. Con toda calma deberá explicárseles que no pueden consumirlos hasta estar completamente bien. No ceda ante las lágrimas, especialmente en niños con sobrepeso u obesos, porque no estará haciéndole ningún bien, ningún niño y de hecho ningún adulto puede consumir alimentos fritos, ni gaseosas durante un cuadro diarreico o de vómitos hasta uno o dos días de después de sanarse completamente.
Autoría y Edición:
Fecha de Publicación: 30 - Mayo - 2011
Fecha de Última Actualización: 16 - Julio - 2011
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