El hígado es el verdadero corazón del organismo, siendo el encargado de metabolizar prácticamente casi todas las sustancias que ingresan a nuestro cuerpo, produciendo de las mismas, sustancias necesarias para nuestro buen funcionamiento y eliminando las innecesarias. Posee cientos de funciones y su falla significaría irremediablemente nuestra muerte; sin embargo, a diferencia del corazón propiamente dicho es un órgano tan complejo en su estructura molecular que cuando comienza a enfermar nos proporciona un tiempo extenso (años) para corregir el daño y a su vez poder regenerarse a sí mismo.
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En este artículo hablaremos sobre las medidas nutricionales que el paciente hepático, sea cual sea su enfermedad, debe adquirir para evitar la muerte absoluta de su hígado ayudándolo a regenerarse, pero esto no significa que siguiendo las pautas del artículo recibirá una cura absoluta, junto con las nuevas medidas dietéticas debe mantener un tratamiento médico. No obstante, es necesario indicar que sin una buena estructuración dietética, aunque consuma los mejores medicamentos para su patología o reciba un trasplante de hígado, las posibilidades de regenerar las células hepáticas son ínfimas a comparación de coadyuvar el tratamiento médico con tratamiento nutricional.
Entre las patologías hepáticas, la más temida y a su vez las más frecuente es la Cirrosis Hepática. Esta enfermedad es el reemplazo del tejido normal hepático por tejido cicatrizal que impide el paso de sangre al órgano y a su vez su buen funcionamiento (insuficiencia hepática). Sus causas son múltiples siendo las más conocidas el Alcoholismo y la Hepatitis C. Junto con esta enfermedad, la gran mayoría de las enfermedades hepáticas y otras muchas extrahepáticas comparten la característica de conducir al hígado a la Insuficiencia Hepática o más conocida como Falla Hepática. La Insuficiencia Hepática es el grito desesperado del hígado hacia el individuo para ser salvado y puede ser diagnosticada en un momento de proceso de compensación, es decir, en un punto de la enfermedad donde el hígado combate con todas sus fuerzas y por célula muerta regenera otra o en un momento donde el hígado está completamente vencido y al no poder eliminar las sustancias tóxicas de nuestro organismo, éstas últimas alteran la función cerebral produciendo Encefalopatía que es el paso anterior al coma y a la muerte.
La conducta nutricional que debe adquirir cualquier paciente hepático depende de cuán avanzada está la enfermedad y las funciones del hígado que hayan descendido para poder eliminar la sobrecarga de función metabólica en el hígado y así éste pueda dedicarse a regenerarse y autolimitar la enfermedad.
ENFERMEDAD HEPÁTICA COMPENSADA: En este momento de la enfermedad el hígado cumple todas sus funciones pero en un porcentaje disminuido porque el resto de energía lo deriva a su regeneración y su lucha contra la causa de su daño. Es por esta razón que aunque el paciente se alimente en grandes cantidades con las comidas que siempre ha consumido, comienza a desnutrirse y empieza a experimentar síntomas incómodos gastrointestinales sobre todo cuando consume en los alimentos grasas saturadas.
Las medidas que debe tomar el paciente durante esta fase de la enfermedad son las siguientes:
- 5 comidas diarias en pocas cantidades pero con alimentos muy variados y bien balanceados, es decir, presencia de carne, legumbres y frutas.
- El paciente puede comer carnes (rojas y blancas), legumbres, lácteos, huevos, frutas, verduras, etc. Las carnes no pueden exceder el 30% de las comidas del día.
- No se restringe la sal en estos pacientes, pero debe consumirse en pocas cantidades.
- Se debe eliminar por completo el consumo de alcohol de por vida. Por ser la sustancia más tóxica para el hígado y aunque este se regenere por completo y el paciente esté curado, si vuelve a consumir alcohol en grandes cantidades (más de 3 vasos) cotidianamente (desde una vez por semana hasta una o varias veces al día) el hígado volverá a enfermar con mayor rapidez.
- Se debe eliminar por completo el consumo de tabaco. Esto permite al hígado recibir toda la cantidad necesaria de oxígeno.
- Se debe eliminar los suplementos vitamínicos, especialmente aquellos que en su concentración contengan Vitamina A, Complejo B y Vitamina D. Las vitaminas deben ser proporcionadas directamente de los alimentos.
ENFERMEDAD HEPÁTICA CON RETENCIÓN HIDROSALINA: Con el transcurso de la enfermedad el paciente comienza a retener líquido en su interior, principalmente en el abdomen y en los miembros inferiores, signos denominados ascitis y edema respectivamente.
Las medidas que debe tomar el paciente durante esta fase de la enfermedad son las siguientes:
- 6 comidas diarias en pocas cantidades pero con alimentos muy variados y bien balanceados, es decir, presencia de carne, legumbres y frutas.
- El paciente puede comer carnes (rojas y blancas), legumbres, lácteos, huevos, frutas, verduras, etc. Las carnes no pueden exceder el 30% de las comidas del día.
- Se restringe la sal en estos pacientes, y debe ser reemplazada por sustancias cítricas como el jugo del limón o de la naranja agria. También se puede aderezar las comidas con tomillo, orégano, laurel, vinagre sin alcohol, perejil, cebolla, pimentón, etc., para proporcionar un mejor sabor a las mismas.
- El consumo de líquidos debe ser escaso.
- Se debe eliminar por completo el consumo de alcohol de por vida. Por ser la sustancia más tóxica para el hígado y aunque este se regenere por completo y el paciente esté curado, si vuelve a consumir alcohol en grandes cantidades (más de 3 vasos) cotidianamente (desde una vez por semana hasta una o varias veces al día) el hígado volverá a enfermar con mayor rapidez.
- Se debe eliminar por completo el consumo de tabaco. Esto permite al hígado recibir toda la cantidad necesaria de oxígeno.
- Se debe eliminar los suplementos vitamínicos, especialmente aquellos que en su concentración contengan Vitamina A, Complejo B y Vitamina D. Las vitaminas deben ser proporcionadas directamente de los alimentos.
- Alimentos que debe eliminar por completo:
- Carnes a la parilla (barbacoa).
- Bacalao.
- Mariscos.
- Embutidos.
- Pan.
- Aceitunas.
- Quesos.
- Preparados de sobre y cubitos de caldos concentrados.
- Zumos o jugos embasados.
- Frutos secos.
- Mayonesa.
- Ketchup.
- Mostaza.
- Salsa Barbacoa.
- Salsa de Soya.
- Teriyaki.
- Tocino, salchichas y carnes frías.
- Vegetales enlatados.
- Comidas congeladas.
- Bocados empacados (papas fritas en hojuelas, pretzels, etc.).
- Sopas naturales (por el caldo de los vegetales y el agua).
- Gelatina.
ENFERMEDAD HEPÁTICA CON INTOLERANCIA A LAS PROTEÍNAS: En este momento de la enfermedad el paciente tiene intoxicación cerebral (Encefalopatía Hepática) porque el hígado a perdido parcial o completamente la capacidad de metabolizar las proteínas de las carnes (rojas o blancas) y al no ser capaz de eliminar las sustancias tóxicas, éstas se acumulan en el cerebro (entre otros órganos) además a su vez permanece la retención hidrosalina.
Las medidas que debe tomar el paciente durante esta fase de la enfermedad son las siguientes:
- 6 comidas diarias en pocas cantidades con contenido de legumbres, vegetales y frutas.
- El paciente puede comer legumbres, lácteos, huevos, frutas, verduras, etc.
- Se restringe la sal en estos pacientes, y debe ser reemplazada por sustancias cítricas como el jugo del limón o de la naranja agria. También se puede aderezar las comidas con tomillo, orégano, laurel, vinagre sin alcohol, perejil, cebolla, pimentón, etc., para proporcionar un mejor sabor a las mismas.
- El consumo de líquidos debe ser escaso.
- Se debe eliminar por completo el consumo de alcohol de por vida. Por ser la sustancia más tóxica para el hígado y aunque este se regenere por completo y el paciente esté curado, si vuelve a consumir alcohol en grandes cantidades (más de 3 vasos) cotidianamente (desde una vez por semana hasta una o varias veces al día) el hígado volverá a enfermar con mayor rapidez.
- Se debe eliminar por completo el consumo de tabaco. Esto permite al hígado recibir toda la cantidad necesaria de oxígeno.
- Se debe eliminar los suplementos vitamínicos, especialmente aquellos que en su concentración contengan Vitamina A, Complejo B y Vitamina D. Las vitaminas deben ser proporcionadas directamente de los alimentos.
- Alimentos que debe eliminar por completo:
- Carnes.
- Pescados.
- Mariscos.
- Embutidos.
- Pan.
- Aceitunas.
- Quesos.
- Preparados de sobre y cubitos de caldos concentrados.
- Zumos o jugos embasados.
- Frutos secos.
- Mayonesa.
- Ketchup.
- Mostaza.
- Salsa Barbacoa.
- Salsa de Soya.
- Teriyaki.
- Tocino, salchichas y carnes frías.
- Vegetales enlatados.
- Comidas congeladas.
- Bocados empacados (papas fritas en hojuelas, pretzels, etc.).
- Sopas naturales (por el caldo de los vegetales y el agua).
- Gelatina.
Lamentablemente si el paciente se encuentra en esta fase de la enfermedad deberá convertirse en vegetariano estricto.
En muchos países el uso de tratamientos naturales con hierbas, son muy utilizados. Los pacientes deben velar porque en su composición no existan los siguientes productos por su toxicidad hepática, efecto que aumenta la velocidad en el progreso de degeneración hepática en estos pacientes:
- Crotalaria.
- Heliotropium.
- Chaparral.
- Gordolobo.
- Jin Blu Huan.
- Consuelda (oreja de burro).
- Muérdago.
- Escutelaria.
- Aceite de Margosa.
- Poleo.
Los suplementos nutricionales, en especial aquellos que contengan proteínas en su estructura, deben ser estrictamente controlados por su médico tratante o su nutricionista. En este aspecto debemos hacer un paréntesis para indicar: “es muy importante que su médico tratante – Gastroenterólogo o Hepatólogo – y su Nutricionista deben ser muy buenos, con un vasto conocimiento sobre su enfermedad y su tratamiento, porque durante el tiempo que dure su enfermedad deberá ir de la mano de ambos y sus consejos más la voluntad propia de seguir al pie de la letra sus indicaciones serán la línea que marque su sobrevivencia o su muerte”.
Autoría y Edición:
Fecha de Publicación: 21 - Septiembre - 2009
Fecha de Última Actualización: 16 - Septiembre - 2011
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